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Ashley Massaro se una a la masiva demanda contra WWE y agrega agresion sexual contra su persona en una gira

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Según el Boston Globe, el pasado 9 de noviembre la antigua luchadora de WWE Ashley Massaro se unió a la gran demanda masiva contra wwe por ocultar información al respecto de las consecuencias físicas y neuronales que podían tener los repetidos golpes en la cabeza sufridos durante los combates.

Entre los nuevos demandantes se encuentran los familiares de Jon Rechner (Balls Mahoney), que murió el pasado mes de abril a los 44 años debido a un infarto, y cuya autopsia desveló que sufría encefalopatía traumática crónica (ETC), una enfermedad neurodegenerativa provocada por repetidos daños en la cabeza. Rechner fue el tercer wrestler profesional en ser diagnosticado de ETC y el primero cuya familia demanda a WWE por contribuir, presuntamente, a su muerte.

En la demanda también figuran nombres como el de Perry Satullo, conocido como Perry Saturn, campeón por parejas junto a Chris Benoit. Benoit fue, en 2007, el primer wrestler diagnosticado de ETC tras realizarse su autopsia tras asesinar a su mujer, su hijo de siete años y suicidase. En lo que a Satullo se refiere, desarrolló una adicción a las drogas a los 30 años que provocó que viviese en la calle durante un tiempo. Actualmente, una vez cumplidos los 50, afirma padecer varios síntomas provocados por repetidas lesiones cerebrales y está bajo cuidado neurológico.

Al día siguiente de que la familia Rechner y Massaro se uniesen a la demanda, la juez Vanessa Bryant, de la corte federal de Connecticut, desestimó dos demandas contra  WWE presentadas por familiares de luchadores que afirmaban que los daños en la cabeza causados por su oficio habían matado a sus seres queridos. Los luchadores eran Nelson Frazier, conocido como Viscera, y Matthew Osborne, cuyo nombre artístico era Doink the Clown.

 

En el caso de Massaro, la exluchadora afirma que sufrió diversas conmociones cerebrales mientras trabajaba para la empresa entre los años 2005 y 2008, incluida una que la mantuvo inconsciente en el ring durante cinco minutos, tras la cual asegura no haber recibió ningún cuidado médico

Ashley, que actualmente tiene 37 años y vive en Long Island, afirma que ha experimentado cambios de conducta desde que dejó la compañía, incluida una adicción a las drogas que la empresa le ayudó a tratar en 2010, además de padecer  depresión, ansiedad, pérdidas de memoria y migrañas, todos ellos síntomas relacionados con la ETC, una enfermedad que desgraciadamente solo puede ser diagnosticada mediante autopsia.

Aparte de las mencionadas secuelas neuronales, el paso de Massaro por WWE le ha dejado también diversas secuelas físicas tales como una fisura en la columna vertebral, dos hernias discales y una fractura de tobillo que precisó insertar una placa de metal de unos 13 centímetros, además de una fractura en un nudillo de su mano derecha, cuya escayola, según la exDiva, fue retirada semanas antes de lo que correspondía por orden de Vince McMahon, Massaro asegura que un médico de la empresa la examinó a su vuelta y que éste informó del incidente a los directivos de WWE, quienes se reunieron con ella para “disculparse por lo sucedido, pero que la convencieron de que lo mejor para todos era que no denunciara a las autoridades pertinentes”.

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